Resumen de Don Quijote Capítulos del 31 al 40 (1° parte)

Resumen Capítulo 31 Don Quijote

DE LOS SABROSOS RAZONAMIENTOS QUE PASARON ENTRE DON QUIJOTE Y SANCHO PANZA, SU ESCUDERO, CON OTROS SUCESOS.

Don Quijote interroga a Sancho, de cómo su amada Dulcinea la ha recibido y especialmente pregunta por la carta. – Y bien prosiguió don Quijote- ¿Qué hizo cuando leyó la carta?

  • La carta- dijo Sancho- no la leyó, porqué dijo que no sabía leer ni escribir; y finalmente, me dijo que eligiese a vuestra merced que le besaba las manos, y quedaba con deseos de verle.

¿Sabes de que estoy maravillado Sancho?-dijo don Quijote- De que me parece que fuiste y viniste por los aires, pues poco más de tres días has tardado en ir y venir de aquí al Toboso , habiendo de aquí a allá más de treinta leguas. No sería que el sabio Nigromante te haya ayudado. ¿Qué te parece a ti que deba hacer? Camine y cásese en el primer lugar que haya cura -dijo Sancho- Entonces iré con la princesa aseveró don Quijote.

En esto dio voces maese Nicolás, que esperasen un poco que querían detenerse a beber en una fuentecilla  que allí estaba, Sancho lo hizo con gusto puesto que estaba cansado de mentir tanto, puesto que a Dulcinea del Toboso, no la había visto en toda su vida. Estando por ahí pasó un muchacho que abrazó por las piernas a don Quijote y le dijo que era el mozo Andrés que lo había rescatado cuando estaba atado a la encina recibiendo azotes. Don Quijote  dijo que contara a los presentes sobre esta aventura. Todo fue al revés dijo el muchacho que después que se fue, me dio de azotes y nunca me dio pago alguno. Luego acotó por amor de Dios señor caballero andante, que si otra vez me encontrare, aunque vea que me hacen pedazos, no me socorra, ni me ayude, sino déjame con tu desgracia. Y Dios maldiga a todo caballero andante que ha nacido en el mundo.

Resumen Capítulo 31 Don Quijote

Resumen Capítulo 32 Don Quijote

QUE TRATA DE LO QUE SUCEDIÓ EN LA VENTA A TODA LA CUADRILLA DE DON QUIJOTE.

Acabose la buena comida y todos estaban en la venta cuando se les ocurrió hablar de libros de caballería y que estos habían vuelto loco a don Quijote.-ahora bien- dijo el cura- traedme, señor huésped aquellos libros que las quiero ver; estaban: Don Cirongilio de la Tracia, Félix marte de Hicrania, y otro, La historia del gran capitán Gonzalo Hernández de Córdoba, con la vida de Diego García de Paredes, todos estos libros, acotó son mentiras, que ello se hace para entretener nuestros ociosos pensamientos, Sancho quedó muy confuso y pensativo de lo que había oído decir que ahora no se usaban caballeros andantes, y que todos los libros de caballerías eran necedades y mentiras.

Determinó dejar a don Quijote y volverse con su mujer y sus hijos a su acostumbrado trabajo. El Cura cogió unas hojas que estaban por ahí, las unió y era la novela del curioso impertinente y dio paso a su lectura.

Resumen Capítulo 33 Don Quijote

DONDE SE CUENTA LA NOVELA DEL CURIOSO IMPERTINENTE.

En Florencia, Italia vivían dos amigos inseparables, Anselmo y Lotario. Anselmo contrae matrimonio con una doncella principal y hermosa de la misma ciudad. Por ello Lotario deja de frecuentarlo. Lo que llama poderosamente la atención a Anselmo que reclama a su amigo, que siga la amistad como antes. Desea Anselmo probar la fidelidad y fortaleza de su esposa Camila, por ello quiere utilizar a su amigo, para conseguir este fin. Lotario se niega, aduciendo que Camila es finísimo diamante y que no hay razón para ponerla en contingencia de que se quiebre.

Anselmo insiste en su despropósito de poner a prueba la fidelidad de Camila su esposa. Dice a Lotario que si no lo hace él, igual lo hará otra persona, ante esto Lotario acepta. Y quedaron de acuerdo los dos, que al otro día se inicie la obra, y que le daría espacio para que se quede con Camila, asimismo le daría joyas y dinero para que se la ofreciese. Llegado el momento se reúnen: Anselmo, Lotario y Camila, Anselmo se ausenta con la finalidad de que Lotario tiente con palabras a su esposa lo que no ocurre porque se queda dormido. Al día siguiente Anselmo le da cuatro mil escudos, para que le compré joyas y así nuevamente proceda a tentar a Camila. Lotario llegado el momento y ante la ausencia de Anselmo, no hace nada ni dirige palabra alguna a la esposa, lo cual es observado por Anselmo que le llama la atención severamente.

El dudoso Anselmo, decide ausentarse, ocho días de casa, dejando a Lotario, con las puertas abiertas para que pueda tentar a Camila. Más la honesta presencia de Camila, la gravedad de su rostro, la compostura de su persona era tanta que ponía freno a la lengua de Lotario. Y al cabo de tres días, admirado por la belleza de la dama, su firmeza y compostura, dan por tierra la lealtad de Lotario. Camila se retira a su aposento y determinó mandar a un criado un billete (carta) dirigido a Anselmo donde le escribe estas razones:

Resumen Capítulo 33 Don Quijote

Resumen Capítulo 34 Don Quijote

DONDE SE PROSIGUE LA NOVELA DEL CURIOSO IMPERTINENTE.

“Así como suele decirse que parece mal el ejército sin su general, digo yo que parece muy peor la mujer casada y moza sin marido. Yo me hallo tan mal sin voz, me habré de ir a entretener a la casa de mis padres, porque lo que dejaste, creó que mira más a su gusto, que por lo que a voz os toca…”

Anselmo entendió que Lotario ya había empezado la empresa y le pide a Camila que siga en la casa y que volvería a la brevedad. Así Lotario en otro día agarró la mano a Camila y ésta se rinde.

Volvió de allí a pocos días Anselmo a casa, va en busca de Lotario que le da a conocer que tiene una mujer honesta y ejemplar, ruega a Lotario no dejar la empresa y le pide que escriba versos para Camila y que le siga visitando. Así quedaron de acuerdo el impertinente y el traidor amigo. Y Camila, tan descuidada de Anselmo y muy enamorada de Lotario, una tarde llama a su doncella Leonela, y le confiesa en lo poco que ha sabido estimarse, al ser amante de Lotario, la doncella le dice que no se arrepienta pues Lotario la estima, como ella le estima a él. Leonela con la confianza ya ganada de su ama se atreve a poner dentro de la casa a sus amantes, calla Camila, encubre todas sus deshonestidades. Un día cuando llega Lotario, mira salir al amante de Leonela, y pensando que era de Camila, conducido por los celos, plática con Anselmo sobre lo sucedido, haciéndola saber que la fortaleza de Camila está ya rendida, sugiere a Anselmo que finja un viaje y se esconde para descubrir las infidelidades de su esposa. Al poco rato Lotario se arrepiente y conversa con Camila, la cual se queda espantado y riñe su mal pensamiento.

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Entre los dos traman un plan para salir de este problema. Camila llama a Leonela su doncella, y fingen, Camila se desmaya y solicita la presencia de Lotario para matarlo pues había sido traidor de la amistad de Anselmo, éste por su parte se encontraba escondido y escuchaba todo, cubierto detrás de unos tapices donde se había escondido, y de todo se admiraba. Entretanto Leonela llega con Lotario, Camila finge matarlo queriéndole incrustar una daga, pero cae y se hace una herida a la altura de la islilla de lado derecho, junto al hombro. Lotario y Leonela acuden a levantarla, del buen fingimiento de Camila, Leonela lava el hombro de Camila con vino y la venda, posteriormente la lleva  a la cama. Anselmo sale de su escondite, se reúne con Lotario, y alaba a su esposa por haber defendido su honra. Así quedó Anselmo el hombre más sabrosamente engañado que pudo haber en el mundo. Recibíale Camila con rostro, torcido, aunque con alma risueña.

Resumen Capítulo 35 Don Quijote

QUE TRATA DE LA BRAVA Y DESCOMUNAL BATALLA QUE DON QUIJOTE TUVO CON UNOS CUEROS DE VINO, Y SE DA FIN A LA NOVELA DEL CURIOSO IMPERTINENTE.

Poco quedaba por leer la novela, cuando Sancho gritó:

  • Acudid señores mi amo dio una cuchillada al gigante.

Don Quijote decía a voces:

  • ¡Tente ladrón, malandrín, follón!

Era tan intensa la imaginación de la aventura que le hizo soñar que había llegado al reino Micomicon y había dado tantas cuchilladas en los cueros creyendo que se las daba al gigante Pandafilando. Sancho buscaba la cabeza del gigante, diciendo que lo –había visto cortar, y la sangre corría del cuerpo como de una fuente.

  • ¿Qué sangre ni que fuentes, que estos son cueros que aquí están horadados y el vino tinto que nada en el aposento que parece sangre? Dijo el ventero.

Don Quijote se pone de rodillas ante el cura, confundiéndole con la princesa Micomicona y le dice que ha culminado su promesa y que ya mató al gigante Pandafilando.

Luego el Cura quiso acabar de leer la novela del curioso impertinente:

Así Anselmo interroga a Leonela por saber quién había saltado del balcón y le amenaza con matarla, ella ruega que al día siguiente le contara todo. Luego v donde Camila y le dijo todo .que con su doncella había pasado. Camila  en su desesperación va donde Lotario, ambos huyen a un monasterio donde se internará Camila. Entretanto Anselmo despierta, va donde Leonela para que le cuente todo y mira que se había fugado por la ventana, regresa a su aposento y tampoco encuentra a Camila. Desesperado acude a Lotario y también no lo encuentra pues había fugado con Camila. Retorna a –su casa, ya afligido y con asombro observa que todos sus criados han abandonado la casa. No sabía qué pensar, qué decir, ni qué hacer y poco a poco se le iba perdiendo el juicio. Se encamina a la aldea de su amigo y allí muere sin antes escribir una papel que a la letra decía: “Un necio e impertinente deseo me quitó la vida, si las nuevas de mi muerte llegaren a los oídos de Camila, sepa que yo la perdono, porque ella no estaba a hacer milagros, ni yo tenía la necesidad de querer que ellos los hiciese, y pues yo fui el fabricador de mi deshonra no hay para que…”

Camila se ve viuda pero no sale del monasterio, poco después llega la noticia de que Lotario ha muerto  en una batalla. Camila se entera y poco después también muere. Este fue el fin que tuvieron todos, nacido de un tan desatino principio.

Resumen Capítulo 35 Don Quijote

Resumen Capítulo 36 Don Quijote

QUE TRATA DE OTROS RAROS SUCESOS QUE EN LA VENTA SUCEDIERON.

Estando en la venta, se aproximan cuatro jinetes con antifaz, y junto con ella venía una mujer vestida de blanco, ella gemía y suspiraba.

  • ¿Qué mal sentís, señora mía? –le dijo Dorotea- Ella guardaba silencio. Y el caballero esbozado dijo:
  • No os canséis señora, en ofrecer nada a esa mujer, porque tiene por costumbre de no agradecer cosa que por ella se hace.

Entonces aquella señora sobresaltada entra en el aposento y se le cayó el tafetán que cubría su rostro. Al instante Cardenio la reconoce era Luscinda, del mismo modo Dorotea reconoce a don Fernando, que ya no tiene el esbozo sobre la cara. Callaban todos y mirábanse; Dorotea a don Fernando, don Fernando a Cardenio, Cardenio a Luscinda y Luscinda a Cardenio. Rompió el silencio Luscinda y habló a don Fernando de esta manera:

  • Dejadme, señor don Fernando… notad como el cielo me ha puesto a mi verdadero esposo delante.

Lo mismo hizo Dorotea que dirigiéndose a don Fernando le dijo:

  • Yo soy aquella labradora humilde a quien tú, por tu bondad o por tu gusto, quisiste levantar a la alteza de poder llamarse tuya. Tú quisiste que yo fuese tuya. Yo soy tu verdadera y legítima esposa. Esta y otras razones dijo la lastimada Dorotea con tanto sentimiento y lágrimas. Al cabo de un buen espacio de .tiempo don Fernando abrió los brazos y dijo:
  • Venciste hermosa Dorotea venciste.

Y diciendo esto, la torno a abrazar y a juntar su rostro con el suyo. Lo mismo hizo Luscinda y Cardenio.

Resumen Capítulo 37 Don Quijote

DONDE SE PROSIGUE LA HISTORIA DE LA FAMOSA INFANTA MICOMICONA, CON OTRAS GRACIOSAS AVENTURAS.

Sancho se encontraba triste, afligido, desventurado, y así, con melancólico semblante le dijo a su amo: sepa vuestra merced que el gigante muerto es un cuero horadado y la sangre seis arrobas de vino tinto. Y la reina Micomicona es una dama llamada Dorotea. Oyendo esto don Quijote se vistió, y se dirigió a la hermosa Dorotea y le dijo: “Estoy informado señora que vuestra grandeza se ha aniquilado y si esto ha sido por causa de Nigromante su padre… os digo señora mía, que no hay peligro en la tierra que no se abra camino mi espada, con la cual poniendo el enemigo en tierra os pondré la corona en breves días.” Dorotea le respondió que no era cierto todo lo que le habían dicho y que el día de mañana se ponga en camino y hacer la jornada que les espera. Entre esto don Quijote reprende a Sancho. Don Fernando pide que no se hable más y que mañana será otro día. Nuestro caballero agradece la complacencia y procura que todo salga bien, sino le costara la vida.

En eso entró en la venta un caballero, tras de él una mujer a la morisca vestida, solicitaron posada y el ventero se lo negó por estar ya todo ocupado. Dorotea y Luscinda le ofrecen compañía y parte del lugar en donde se acomodaran, preguntan sobre la mujer y el caballero que los acompañaba les dijo que es mora de traje y cuerpo; pero en el alma es muy grande cristiana, es de Argel, su patria y tierra. Era hermosa y su nombre Zoraida. Todos cenaron. Habló don Quijote: “…Los que profesan la orden de la andante caballería, este arte y ejercicio excede a todas aquellas que los hombres inventaron. Que las letras hacen ventaja a las armas les diré que no. Las armas requieren espíritu como las letras… veamos ahora cuál de los dos espíritus trabaja más el del letrado o el del guerrero… esto se conoce por el fin a que cada uno se encamina. Ahora no hablo de las divinas que encaminan las almas al cielo… la paz es el verdadero fin de la guerra…”

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Todo esto escuchaban de buena gana y él continuo diciendo:

“Los trabajos del estudiante son la pobreza… por este camino que he pintado áspero y dificultoso, también digo que los hemos visto gobernar el mundo, premio merecido de su virtud. Pero comparados con los límites del guerrero, se quedan muy atrás en todo, como ahora diré.”

Resumen Capítulo 37 Don Quijote

Resumen Capítulo 38 Don Quijote

QUE TRATA DEL CURIOSO DISCURSO QUE HIZO DON QUIJOTE DE LAS ARMAS Y LAS LETRAS.

Prosiguiendo don Quijote dijo:

“… No hay ninguno más pobre que el soldado, está atenido a la miseria de su paga, un coleto le sirve de gala y camisa, soporta las inclemencias del frio, en la noche debe restaurar las incomodidades en la cama, y el cielo piadoso lo guarde y conserve sano, y se queda en la misma pobreza. Todo esto es al revés en los letrados. Aunque es mayor el trabajo del soldado es mucho menor el premio.” Dicen las letras que sin ellas no se podrían sustentar las armas, porque la guerra tiene sus leyes. A esto responden las armas que las leyes no se podrían sustentar sin ellas, porque con las armas se defienden las Repúblicas. Alcanzar alguno a ser eminente en letras le cuesta tiempo, vigilias, hambre. En cambio ser soldado le cuesta todo hasta la vida, corre el riesgo de morir. Y lo que más es de admirar, que apenas uno ha caído donde no se puede levantar hasta el fin del mundo. Y así considerando esto estoy por decir que en el alma me pesa de haber tomado este ejercicio de caballero andante en edad tan detestable.

Todo es preámbulo dijo don Quijote mientras los otros cenaban. Don Fernando rogó al cautivo que les contara su historia y estando ya callados todos, comenzó a decir de esta manera.

Resumen Capítulo 39 Don Quijote

DONDE EL CAUTO CUENTA SU VIDA Y SUCESOS.

En un lugar de León, vivía mi padre tenía fama de rico. Éramos tres hermanos varones, dividió su hacienda en cuatro partes, con la finalidad de heredarnos, quiso que siguiéramos nuestro destino de la siguiente manera: “…uno de vosotros, siguiese las letras, el otro la mercancía, y el otro sirviese al rey en la guerra…” Y dentro de ocho días daré vuestra parte en dineros. Nos dio lo prometido. Digo en fin que nos despedimos de él.

En Milán me acomodé de armas y de algunas galas de soldado. Alcance a ser alférez de un famoso capitán de Guadalajara, don Juan de Austria acababa de llegar a Génova y se juntó con la armada de Venecia. Yo estuve ahí. Subí a Capitán de Infantería. Luego caí preso de los turcos. Me llevaron a Constantinopla, después se tomó la galera que se llamaba presa. Perdióse la Goleta, el fuerte, en ellos habían apenas siete mil soldados. Los turcos ganaron palmo a palmo el fuerte. Cautivaron al capitán del fuerte que se llamaba Gabrio Cervellon. Entre los cristianos que en el fuerte se perdieron, fue una llamado Pedro de Aguilar, es mi hermano respondió un caballero y se puso a decir los sonetos.

Resumen Capítulo 39 Don Quijote

Resumen Capítulo 40 Don Quijote

DONDE SE PROSIGUE LA HISTORIA DEL CAUTIVO.

Rendidos pues, la Goleta y el fuerte. La armada volvió a Constantinopla triunfante y vencedora. Azan Aga, vino a ser el más cruel renegado, llegó a ser muy rico, y a ser rey de Argel, con el cual yo vine de Constantinopla. Con esto entretenía la vida encerrado en una prisión que los turcos llaman baño. Pusieronme una cadena más por señal de rescate que por guardarme con ella; Azan Aga cada día ahorcaba el suyo, empalaba a este, desorejaba aquel y lo hacía por hacerlo. Encima del patio de la prisión caían las ventanas de la casa de un moro rico y principal. Dejaron caer de una caña el lienzo en la cual venían monedas de oro. Vi que era una mujer con manos blancas. Procuramos saber quién en esa casa vivía; y era un moro principal y rico llamado Agi Morato. Otro día dejaron caer la caña y en ella cuarenta escudos de oro españoles, con ella un papel escrito en arábigo y una cruz. En el papel decía: “Cuando era yo niña tenía mi papá una esclava la cual en mi lengua me mostro la zalá cristianesca (oración) y me dijo muchas cosas de Lela Marien (nuestra señora virgen María) Y me dijo que vaya a tierra de cristianos a verla, por ello te elijo a ti que serás mi esposo… En la caña pondré un hilo allí ata la respuesta…”

Hicimos amistad con un renegado natural de Murcia quien escribió la respuesta en Arábigo. En efecto lo que a la mora se respondió fue esto: “El verdadero Ala te guarde, señora mía, y aquella bendita Marien, que es la verdadera madre de Dios y es la que te puesto en corazón que te vayas a tierra de cristianos, porque te quiere bien…te ofrezco hacer por ti todo lo que pudiéramos hasta morir… así que sin miedo nos puedes avisar del que quisiere… Ala y Marien su madre sean de tu guarda, señora mía.”

Otra vez baja la caña con cincuenta escudos que nos dio la esperanza de tener libertad. Otro día bajo a mí la caña con otro lienzo con cien escudos de oro y un papel que el renegado leyó y decía: “…Os daré por la ventana muchísimo dinero para comprar su libertad… compren una barca… y  de noche me podréis sacar sin miedo…” Se le respondió a Zoraida que así se llamaba la mora, diciéndole que haríamos todo cuanto nos aconsejaba. Me ofrecí de nuevo a ser su esposo, y así otro día nos dio dos mil escudos de oro más. Enviamos al renegado quinientos para comprar la barca, con ochocientos me rescate yo. El viernes la bella Zoraida nos dio otros dos mil escudos y nos avisó de su partida.

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