Resumen Corto Del Cuento La Mula De Taita Ramun

Resumen De La Mula De Taita Ramun

Resumen Corto Del Cuento La Mula De Taita Ramun

Taita Ramun, era el señor don Ramón Ortiz, español de Andalucía y cura de Chupan. Avaro. Estaba pensando inflar más los derechos de misa para obtener más ingresos. Todo esto tenía mal humorado y cejijunto a taita Ramun. A todo ello se sumaba la disminución progresiva de los matrimonios. ¡Cuánta mudanza en tan poco tiempo! Cinco años antes era de ver la sumisión, la religiosidad y el desprendimiento de su rebaño. Todos se casaban. Entonces el cura era el paladín de la unión conyugal, el ángel titular de la legitimación de la prole. Hasta el fiscal había descuidado sus sagradas obligaciones. El pueblo estaba enteramente dañado pervertido por el demonio. No era posible seguir pastoreando almas en un pueblo así. Ya no había los diezmos. Y en cuanto a su ama de llaves, doña Santosa, se referían a ella como: “la mula de taita Ramun”. Entonces taita Ramun grito: -Cusnipique, anda a ver si ha llegado el primer mayordomo de la fiesta y que pase.

Y el mayordomo un indio sesentón saludo.

  • Buenos días, taita. Aquí le traigo lo que me toca de los derechos de la fiesta. Cincuenta soles.
  • Traes eso no más. Lo mismo que me pagaron los mayordomos el año pasado.
  • Lo mismo que el año pasado, taita. Todos los años lo mismo; dos misas cantadas y una procesión. Cincuentiun soles está bien.
  • ¿y el canto? O si tú quieres diré la misa del dos rezada y entonces pagarás veinticinco cincuenta menos. ¿Te parece bien?

La amenaza de decir la misa rezada aquel día, conturbo al indio. Pero se serenó y dijo: “Esta bien taita. Se te darán los cincuentaiun soles más, taita. Esta noche los buscaré y mañana temprano los tendrás, taita.

  • No mañana no. Hoy mismo. Así os comprometisteis bajo mi garantía a pagarle a los Obas antes de un año los cincuenta escudos que les estáis debiendo.
  • Verdad tatita.
  • ¿Y de donde salió eso de prestar en escudos?
  • Un año no hubo cosecha, y en vez de maíz y trigo, salieron unos gusanitos con cuernos como demonios. Entonces taita cura aconsejó sacar a patrón Santiago en procesión y llevarlo por todas las tierras de nuestra comunidad. Pero nuestro patrón estaba muy pobre. Por eso nuestros abuelos lo vistieron y le pusieron todo nuevo, estuvo quince días caminando por todas las tierras de nuestro comunidad.
  • Vaya hombre y se reconciliaron con dios y vuestro patrón.
  • Así es, taita. Pero no teníamos plata para pagar a taita cura que pedía cien pesos por acompañar a patrón. Así patrón Santiago le pidió a patrón San Pedro cincuenta escudos y firmaron el contrato en Colquillas, con el diez por ciento con plazo de cinco años.
  • ¿Y en tanto tiempo no pueden cancelar una deuda tan insignificante?
  • No taita deuda es grande,
  • ¿Y cuantos años ya deben?
  • Ciento cuarenta y tres años, taita, y el interés es
  • ¡Demonios! Una usura merecedora de la horca,
  • Marcelino emplea bien la plata por eso te pedía rebaja,
  • ¡Ah pillo!
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El indio recelosos abrió el hualqui y empezó a contar: Diez, veinte, treinta… Y termino por pagar todo. Te llevas toda mi cosecha taita por eso me decía Niceta: “Oye, Marcelo ¿no te parece bueno que Benito estudie también para cura? ¿Para qué? Le respondí. Y ella me contesto- no te vayas a a molestar taita- Para que trabaje menos y gane más como taita Ramun.

  • ¡Eh! Que estás diciendo animal.

Y viendo el pago que le había dado Marcelino dijo: -¿pero qué es esto? ¿De dónde habéis sacado este sol falso?

  • ¡Cómo ha de ser falso, taita, si ayer no más lo dio doña Santosa en pago de un carnero que me compró!

Y pasó el primer día del año en Chupan. Se hizo la misa del varatracuy (cambio de varas). Se hizo un desfile. A la cabeza el sr. Alcalde, detrás de los regidores, el escribano, el capillero, el sacristán, el fiscal. Pero el segundo día es el verdadero día de la expansión, día sagrado y profano a la vez. Y sin embargo ningún día más esperado ni más temido como éste. El cura va hacia el cabildo para casar a las parejas jóvenes. Ni el verdadero día de San Santiago, ni aquel que principian las cosechas ni el Ushanan jampi superan en importancia al dos de enero.

Y todo fue pasando bien aquel día. Se preparaban para hacer la catipa (mascar coca) llamada a predecir los futuros sucesos del año. Se trajeron las doce tinajas de chicha y de chacta (aguardiente de caña). Se empezaron a servir empezando por el alcalde y luego el pueblo. Pero:

  • ¡Obasinos! ¡Obasinos!- llegó diciendo un hombre.
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Los chupanes comenzaron a correr en distintas direcciones. Los invasores se apropiaron de la plaza. Tenían al frente  las veinticuatro tinajas abandonadas y se pusieron a beber.

  • ¡Perros chupanes! Tienen plata para bebezones pero no para pagarnos nuestro cincuenta escudos.

A continuación incendiaron Chupan, entre carcajadas,

  • ¡Que venga ahora patrón Santiago a defenderlos de Chuqui!
  • ¡No digas eso! Murmuro Marcos. Patrón Santiago puede oírte.
  • Yo lo he visto repuso Marcos. Con su espada brillante y montado en su caballo blanco.

Así una extraña aparición salida de repente de un costado de la casa rural, los dejó a todos en suspenso. Huyeron gritando:

  • ¡San Santiago! ¡San Santiago!

Pero el Chuqui amenazador disparó sobre el fantasma. Éste en vez de caer, estiró más el cuerpo y dio una cabezada tan grande que la sombra que proyectaba a la luz del incendio.

El indio no pudo más y huyó. Y una risotada respondió a la amenazadora frase del Chuqui:

  • Bájese, don Ramón,
  • Silencio mujer que parece que todavía no se han largado esos canallas.

Y Cusnipique que no era otro que el fantasma de la campanilla y dijo: Ya no hay nadie taita. Y el jinete rojo se desmontó. Tiróle el sable a Cusnipique, y la manta colorada en que se había envuelto. El ama de llaves (doña Santosa) libre de tan estrafalaria carga empezó a cubrirse.

  • ¡Las cosas en que me mete usted, don Ramón! Yo convertida en caballo.
  • En caballo no – contesto el taita cura- en yegua

Y Cusnipique dijo:

  • En yegua tampoco; en mula.

Posteriormente Cusnipique se fue a descansar. Doña Santosa y el cura también.

FIN

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